La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

La primera referencia de construir un ferrocarril entre Madrid y Burgos sin pasar por Valladolid data de 1894, y consistía en un proyecto de unir Madrid y Santander con un recorrido de 414 km. A este proyecto se le conoció como el “Ferrocarril del Meridiano”, y no pasó de la fase de estudio.

Para volver a oír hablar de un ferrocarril entre Madrid y Burgos hay que esperar hasta 1901, cuando se presenta el Ferrocarril Vasco–Castellano para unir directamente Madrid y Bilbao a través del puerto de Somosierra, en clara competencia con la línea principal de la Compañía de los Ferrocarriles del Norte. Diversas imposiciones de la administración como el cambio de ancho del internacional inicialmente previsto al ancho ibérico y otros avatares económicos dieron al traste con el proyecto en 1909

El proyecto final bajo el que se construyó la línea se redactó en 1930, si bien se basaba en otro de 1896 denominado como Proyecto de Ferrocarril Económico de Buitrago a Burgos, también conocido como “Proyecto Domenchina”, en alusión al autor del mismo, el ingeniero Francisco Domenchina.

Durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, 1923 – 1930, se pone en marcha el Plan Preferente de Ferrocarriles de Urgente Construcción, conocido popularmente como “Plan Guadalhorce” por el entonces Ministro de Fomento, Rafael Benjumea y Burín, ingeniero de caminos y Conde de Guadalhorce. Entre los ferrocarriles de “urgente construcción” se encontraba la línea directa Madrid – Burgos por Aranda de Duero. Debido a que la estación dentro de Madrid aún no estaba definida se decidió acometer únicamente la sección comprendida entre el cruce del río Lozoya y Burgos

Las obras comenzaron en 1928, y ya a mediados de los años 30 la explanada estaba lista en el tramo Gargantilla de Lozoya – Burgos, así como entre Fuencarral, entonces municipio independiente de Madrid, y Tres Cantos, empleando para ello la infraestructura del tranvía de vapor de Fuencarral a Colmenar Viejo.

Tras la Guerra Civil, durante la cual la explanada de la vía fue empleada como carretera para ambos bandos para el transporte de pertrechos, la construcción de la línea fue encomendada a las Colonias Penitenciarias, dando comienzo las obras del tramo Tres Cantos – Gargantilla de Lozoya, con especial interés en el trazado entre Madrid y Bustarviejo, con el fin de dar servicio ferroviario a las poblaciones de la Sierra Norte, y entre Burgos y Aranda de Duero, con el objetivo de prestar un mejor servicio a esta última frente a la línea Valladolid – Aranda – Ariza, que por un deficiente mantenimiento empezaba a presentar problemas al paso de trenes de gran tonelaje.

Durante los años 40 prácticamente no se avanzó en la construcción de la línea, ya que los esfuerzos se centraron en la reparación de los daños producidos durante la guerra; de hecho, en 1950 las obras se paralizan totalmente, hasta que en 1958 se retoman, permitiendo concluir los trabajos en 1966. Sin embargo, la inauguración y puesta en servicio no se produciría hasta el 4 de julio de 1968, cuando fue inaugurada tras cuatro décadas de construcción. La inauguración se llevó a cabo con una rama de Talgo III, remolcada por la locomotora 2.002T “Virgen Peregrina”, y contó con la asistencia del entonces Jefe del Estado, Francisco Franco.